lunes, 16 de septiembre de 2013

Reflexiones: Seguir siendo tu misma

Todos tenemos un cuerpo y una imagen exterior que mostramos al mundo y con la que interaccionamos con los demás. A estas alturas todos, especialmente todas, vamos conociendo ese cuerpo y sabemos lo que le queda bien y mal (aunque podamos equivocarnos). En el embarazo ese cuerpo desaparece y tenemos que convivir con un cuerpo distinto que además cambia de día en día. Es diferente a cuando engoradamos o cambiamos de talla, entonces ya sabemos lo podemos y no podemos ponernos.

El otro día fui a comprame unos vaqueros de embarazada. Fue por una cuestión práctica, no me caben ninguno de mis pantalones y el tiempo puede enfriar en cualquier momento. En el probador con una amiga, a la que en breve conocereis (no os perdais el blog esta semana), mientras discutíamos cual me quedaba mejor y cual podía serme más práctico, de repente ante el espejo del probador, en camiseta y vaqueros, recuperé la imagen de mí misma y me sentí realmente cómoda. Con barriga o sin barriga seguía siendo yo. Os puede parecer extraño o incluso trivial, pero resulta complicado lidiar con una imagen corporal distinta a la habitual.

Me compré dos pares de pantalones, uno negro bastante ajustado y un vaqueros más anchito, algo aparecido a esto:

El negro (que no he podido mostraros) costaba unos 20 € y el azul 40 €. Como la segunda unidad estaba al 50%, me salió todo por 50 €. Bastante apañado de precio. Espero no tener que comprame muchas cosas más. De momento las partes de arriba me siguen valiendo, pero como sigue creciendo, el resultado es imprevisible.

¿Os sentís identificados con vuestra imagen corporal?


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