jueves, 10 de septiembre de 2015

#100 días en la vida de una madre#: Día 10

Ya está aquí el jueves y nos acercamos peligrosamente al fin de semana. Empiezo por contaros lo que he hecho, que ha sido un día intensivo.

7.45: Me despierta la alarma del móvil. Ducha, desayuno y Sara se depierta cuando voy a salir. Y claro llora, pero sele pasa en seguida cuando su papá le asoma a la ventana para decirme adios.

9.00: Llego al instituto y llega también mi compañera. Me da algunas ideas para mis clases de 1º de ESO.

10.30: Reunión para preparar el recibimiento de los alumnos de mi tutoría.

11.30: Llegan mis chicos, están totalmente despistados y hay que repetir las cosas un millón de veces, pero me caen bien, parecen majos.

12.30: Ha terminado la recepción de los alumnos de 1º y toca reunión con el jefe del Departamento de Mátemáticas, por que este curso de nuevo tendré que dar Recuperación de Matemáticas.

13.30: Salgo camino del Mercadona, dejo el coche en el parking y me acuerdo que tengo que llamar al que fue el director de mi tesis con el que sigo colaborando. Tenemos un par de proyectos entre manos. Al terminar  la llamada, que es se convierte casi en una mini reunión, hago la compra y salgo pitando para casa. Me espera una comida exquisita, crema de guisantes con un huevo escalfado.

15.30: Mi no siesta con Sara. Jugamos un rato.

16.45: Salgo de casa, porque, tachán, he cogido hora para depilarme y hacerme la pedicura. Una horita en el sillón donde mientras me hacen los pies, que relax, mientras leo vuestros blogs, me pongo al día con el guasap y llamo a mi madre. Todos necesitamos ese momento, mejor que yo os lo cuenta Maqui en este artículo.

18.00: Estoy de vuelta y salimos para el parque. Después de las sesión de juegos y amigas, me quedo un ratito sola con Sara en el parque. Es un momento de relax total y no se por que pero no me apetece meterme en casa. Me invade la melancolía en este momento en que el sol está cayendo. Se me pasan muchas cosas por la cabeza. Que si quiero que mi hija sea una mujer libre, yo también debo ser una mujer libre. Y eso es difícil porque mis padres siempre me cortaron la alas..es hora de cambiar...aunque sea a los 43...me lo merezco y mi hija también se lo merece.

21.00: Baño, cena y aquí estoy escribiendo más relajada de lo normal teniendo en cuenta que tengo que preparar la bolsa para el fin de semana, acabar los preparativos de la guardería y planchar una lavadora  de ropa de Sara.



 


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